EN PRIMERA PERSONA (TRIBUNA LIBRE)

Un año más, nos encontramos conmemorando la celebración del Día Internacional de la Mujer. Nuevamente, la especial problemática social y laboral que vincula a la mujer en la sociedad de hoy en día, se nos presenta como una nueva llamada a la solidaridad, al diálogo, a la aplicación de medidas correctoras y a la participación activa de la mujer en todos los órdenes de la vida, como vía para resolver también, desde el punto de vista femenino, los problemas de los ciudadanos.

Este año está siendo un año trágico para las mujeres. Entres los meses de enero y febrero han muerto en nuestro país más mujeres que en el mismo período de años anteriores. Por eso, ya ha pasado el tiempo de estudiar, de proponer y de pensar en actuaciones y en medidas correctoras a medio y largo plazo. Ha llegado el tiempo de trabajar y de aplicar actuaciones concretas, orientadas a acabar con esta ‘lacra’ de la violencia de género que afecta a nuestra sociedad.

También es momento de profundizar en el acceso al empleo de las mujeres y en los motivos por los que seguimos cobrando menos que los hombres o las tasas de desempleo siguen disparándose en el caso de las mujeres frente a los índices de desempleo masculino. Porque también las mujeres tenemos pleno derecho a la independencia económica, al trabajo pleno y a la formación permanente, no a través de políticas elitistas, sino mediante medidas socio-laborales de auténtica igualdad, respeto y formación.

Fíjense bien: el desempleo femenino duplica al masculino en nuestra tierra, en Andalucía; es necesario un plan especial de seguridad personalizada para las mujeres víctimas de malos tratos; el empleo precario afecta a muchas más mujeres que hombres, hasta el punto que sólo uno de cada seis empleos indefinidos es femenino; en nuestra tierra hay el mismo número de mujeres empresarias que hace doce años; cada año, en Andalucía, más de 80.000 mujeres abandonan sus trabajos para cuidar de su familia; las pensiones de las mujeres son una media de 200 euros más bajas; el salario femenino es entre un 30 y un 40 por ciento más bajo; más de la mitad de los municipios andaluces no tienen ni una sola guardería; la mitad de los hombres reconoce que no comparte las tareas domésticas; y el 99 por ciento de los permisos por nacimiento de hijos son solicitados por mujeres.

Estas son algunas de las razones que nos hacen conmemorar, un año más, el 8 de marzo. Y hay aún otras, ya de ámbito legislativo, que tampoco están haciendo honor a esa igualdad de derechos que tanto mujeres como hombres tenemos en la sociedad de hoy. No olvidemos que en Andalucía siguen pendientes las cinco leyes que en su día justificaron la creación de la Consejería de Igualdad: las leyes de Inclusión Social, Violencia de Género, Mediación Familiar, Actualización de los Servicios Sociales e Igualdad.

La auténtica política de Igualdad no es la de la paridad de las élites y los privilegios, que en nada beneficia al conjunto de las mujeres andaluzas, sino que la auténtica Igualdad viene de la mano de medidas legislativas, laborales, sociales y de otro tipo, cuya aplicación sirvan para hacer una sociedad más justa, equitativa, competitiva y responsable entre hombres y mujeres. Sin que nadie sea más que nadie. Pero tampoco menos.

Y, ya por último, permítanme que haga un llamamiento a la mujer isleña, para que también se interese por el mundo de la política. Como decían los oradores de la Grecia Clásica, la política es todo lo que rodea al ciudadano. Hoy en día,  política es eso mismo, todo lo que nos rodea. Y os aseguro que en política también hace falta la mirada, la visión del feminismo, el punto de vista de la mujer. Porque también nosotras estamos llamadas a transformar nuestra sociedad. Y a hacerlo en primera persona.

Carmen Pedemonte Quintana
Candidata del PP a la Alcaldía de San Fernando